Como lo vio en TV V: Las educativas telenovelas mexicanas

Ya hace un par de semanas que Lujambio, el flamante secretario de Educación Pública de México, aseveró (casualmente frente a un montón de representantes de televisa y tv azteca) que las telenovelas son un instrumento importante para acabar con el analfabetismo y la ignorancia de las personas. No sé si fue sarcasmo o qué cosa, pero las telenovelas mexicanas (de las del resto del mundo la verdad no sé mucho) han demostrado, una y otra vez, ser un mal chiste como recurso de entretenimiento cotidiano, y la peor opción para el ocio de nuestra sociedad. Solo he visto una telenovela completa en mi vida (y era brasileña), pero de vez en cuando, durante la cena encendemos la tele y nos divertimos un rato viéndolas, o en el desayuno en los programas matutinos que pasan los resúmenes una y otra vez, ahí me entero de la burla que representan para un intelecto promedio. Veamos algunos ejemplos:

María la del barrio (1995)

[imagen: ListasW]

Es la tercera y última parte de “la trilogía de las Marías”, protagonizada por la entonces-no-tan-diva Thalía y el entonces-no-tan-acabado Fernando Colunga, y basada en Los ricos también lloran de Inés Rodena (¿que cómo sé todo esto? Wikipedia). Narraba la historia de una muchacha humilde, pepenadora y marginal, que se enamora de un joven rico y muy guapo (sic) que la engaña, luego ella se vuelve rica y decide vengarse pero al final se enamora del patán ese y viven felices por siempre. El argumento es idéntico al de sus “secuelas”, Marimar y María Mercedes, y la diferencia más notable era que aquí aparecía la malvadísima y demente Soraya Montenegro de la Vega Montalbán, una villana de a deveras y no toda fresa como las de ahora, interpretada por Itatí Cantoral, sí señor, cómo no, que terminó quemada viva como castigo de todas sus maldades. Muy didáctico:

Si le robas el novio a una pepenadora que ahora es millonaria, arderás viva.

Notable que aunque le hizo la vida un martirio, María la del barrio, haciendo gala de su noble corazón, todavía implora a la gente que pasaba por allí (¿?) que salven a la pobre de Soraya. Conmovedor. Y didáctico.

María Isabel

[Imagen: Univisión Foro]

Bien, es probable que el recuerdo de esta aberración descansara en mi memoria pues seguramente la vi cuando era niño; pero hace poco, cuando vi la retransmisión en televisa, lo único que pude atinar a decir fue “¿Qué carajos es esto?”. La telenovela, originalmente de 1997, producida por la multitalentosa Carla Estrada y protagonizada por Adela Noriega y Fernando Carrillo (y como villanaza, Lorena Herrera como Lucrecia Fontaner), nos narra la historia de “una bella e inocente indígena” (¿en serio, Wikipedia?) que logra abrirse paso entre familias pudientes y millonarias hasta finalmente casarse con su jefe, superando las burlas de medio mundo por su origen étnico. La enseñanza es:

No todo está perdido para una mujer indígena: aún pueden encontrar un marido millonario siempre y cuando no tengan rasgos indígenas, sus trenzas las hagan estilistas profesionales y su maquillaje sea carísimo.

Aquí una “entrada especial” donde podemos ver cómo María Isabel y Ricardo se amaban locamente y unas cosas muy extrañas así medio sexosas con girasoles y alcatraces:

Luz Clarita

[Imagen: Fuente poco clarita]

En 1996, Daniela Luján apenas empezaba su prolífica carrera con esta telenovela infantil que “marcó un parteaguas” en su rubro. Protagonizada por Verónica Merchant y César Évora en los papeles adultos, y la citada Luján en las niñas, junto a la ahora cantante Ximena Sariñana, trata sobre “una dulce niña que quiere encontrar a su mamá y en su búsqueda vivirá momentos tristes y grandes alegrías” (Wikipedia me decepciona). Al igual tenemos una mansión enorme, una niña pobre y huérfana que hace que su mamá (a la que por alguna razón, encuentra) se case con un magnate sin vicios y con un noble corazón. Creo que la enseñanza sería:

Los huérfanos que en realidad no lo son y a quienes adopta un millonario, pueden ser felices a pesar de sus malvadas hermanastras.

Y como muestra, un video donde Luz Clarita está muy triste porque la hija del señor de La Fuente no la quiere, pero en eso que llega El Chanclas y la anima instantáneamente con una boleadita. Ya no hay niños de esos:

Rebelde

[Imagen: rbd.blogsome.com]

Oh, sí, lo recuerdo: corría el año 2004 cuando inició la decadencia de las masas y perdí toda esperanza en la sociedad mexicana (otra vez), cuando las jovencitas (y jovencitos, pfft!) de entonces se volvieron locas por el nuevo fenómeno mediático que se logró mantener más de un año y medio en las pantallas vespertinas, carcomiendo neuronas a mayor velocidad que las drogas más duras. Protagonizada por Anahí (la ex-anoréxica), Dulce María (la poetisa), Alfonso Herrera (¿?), Christopher Uckermann (¿?), Maité Perroni (hoy María Desamparada) y Christian Chávez (el gay), nos narra sus peripecias en una escuela de alto rendimiento (¿?), la Elite Way School, donde un grupo de neo-nazis intentan echar a los pobres becados que solo buscan venganza por la muerte de sus padres y cosas por el estilo. Así que creo que lo que nos enseña esta telenovela es:

Naces pobre, por más becas que te ganes, seguirás pobre (a menos que entres a un grupo musical y te vuelvas estúpidamente famoso envenenando las mentes de los jóvenes latinoamericanos).

Con el video podemos confirmar que no tiene sentido alguno la “noticia” de la homosexualidad de Christian Chávez (el de los cabellos naranjas), confirmada meses después de que la telenovela terminó (recomiendo bajar todo el volumen o apagar sus bocinas):

Triunfo del amor

[Imagen: Ver el triunfo del amor capítulos]

Esta es, por mucho, mi favorita: Me ha provocado unas risas muy satisfactorias. Comenzó a transmitirse en octubre de 2010, y se trata de un remake de una telenovela venezolana llamada Cristal (datada de 1985, válgame el señor). Aquí también, y como ya se vuelve costumbre, hay protagonistas “adultos” (Victoria Ruffo y Osvaldo Ríos) y “juveniles” (Maite Perroni y William Levy), y del mismo modo, dos villanazas respectivas: Daniela Romo y Dominika Paleta. Qué tal. La historia es la más ridícula de la existencia (y complicada, además), pero todo en ella (los diálogos, el argumento, las actuaciones, las escenas) conforman el mejor programa de comedia que he visto en mucho tiempo. Creo que esta, de plano, no enseña nada que valga la pena, y mejor hay que ver cómo el equipo de Farándula 40 hizo la reseña días después del estreno mundial:

Muy acertada, por cierto.

Señores, señoras: no le crean a Lujambio. Las telenovelas no educan, ni aportan nada, ni entretienen si quiera. Son una aberración que debe ser erradicada de la televisión mexicana, y los únicos que podemos hacerlo somos nosotros, los espectadores, dejando de seguir esas historias absurdas y llenas de lugares comunes. Para finalizar, retomo una bonita lista (traída a ustedes gracias a el grifo vegetariano) de los elementos que debe tener tu próxima telenovela, si es que estás pensando en escribir una este fin de semana:

  • La protagonista (que por ley tiene que ser mujer), debe provenir de una clase media-baja o de a tiro, ser pobre.
  • Debe ser bonita, pero tener una belleza oculta, o mejorable. Me explico: usar lentes o frenos, estar jorobada o vestirse con harapos, para que algo pase y cambie su aspecto, convirtiéndose en una mujer hermosa.
  • Alguien debe ser hijo o hermano de algún conocido sin saberlo.
  • Tiene que ocurrir un accidente de auto o un avión que se cae. De preferencia que sea provocado.
  • Alguien, de preferencia un protagonista, debe perder la memoria.
  • El malo, o mala, debe tener una cicatriz, parche, o deformidad en la cara, o usar sombrero o vestuario ridículo.
  • Debe haber un momento en el que los protagonistas estén juntos por fin, y entonces aparece el enemigo y duerme a alguno de los dos, lo desviste y hace que le tomen fotos con él o ella; o finge un embarazo, o inventa algo malo del otro, y logra separarlos.
  • La sirvienta debe ser mala como la lepra, la nana buena como el pan (de hecho, puede ser la mamá real del niño o niña a quien cuida, o saber quién es la madre) y el chofer debe ser un cabrón que corta los frenos del carro (perdón por la mala palabra).
  • Los protagonistas están enamorados hasta la médula, pero llega cualquier fulano o fulana y les dice que vieron a su amor con otro (a) y le hacen caso.
  • Debe acabar con una boda y un rápido repaso de lo que sucedió con los personajes principales.
  • La palabra fin debe aparecer con letras cursivas, con la pareja de protagonistas en primer plano, y de fondo, un atardecer.

Listo, nuevo éxito de televisa o tv azteca en el horno.

———————–

Más información:

[Imagen principal: el grifo vegetariano]

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Acerca de Virginio Urbina

Estudiante de la licenciatura en Antropología Social de la UAM-Iztapalapa.

Publicado el abril 1, 2011 en El cotidiano y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 5 comentarios.

  1. jajajaja yo creía que los de las novelas era puro cuento, pero no, a mi me paso mi historia de amor como las novelas, hasta villanos tiene mi historia, buenos, sirvientes, todo el elenco y para acabarla yo soy la pobre, y también esta la villana zorra, cuento la historia con mi novio y nos da una risa, pues todo se ha desarrollado como una novela de telerisa, upss perdón, televisa

  2. Huy si, el Clon fue algo revolucionario, aca en Nicaragua toda niña que nacia despues del clon la bautizaban como jade jajaja un fenónomeo antropológico intesante no crees..? jejeje. El clon fue buenísima si estaba el romance pero definitivamente toco otros temas que le llegaron y captaron el interes delas masas, por algo fue un gran exito todavía recordado entre los telenoveleros de profesión. Las aparacio es punto y aparte, me fascino esa serie… te llenaría un post completo acerca de lo bueno que tengo que decir de ella…

  3. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA Que risa me has dado,y eso que yo miraba como un idiotita bien hecho las telenovelas, y en con todo respeto te lo digo mi amigo tu pais, es hermoso con grandiosa historia, pero telenovelas es lo peos, con decirte que las actuales son un refrito de una anterior mexicana, o colombiana, venezolana, argentina etc. En el rubro de telenovelas prefiero las de Brazil, no se por que casi siempre te encuentras los mismos temas sentimentales pero por lo menos hay mayor enfassis en las problemáticas sociales no solo de brazil, hacen propuestas interesantísimas… ademas de que salen mujeres preciosas con poco maquillaje, lo que no tenia Maria Isabel, la pobre Adela Noriega seguro retiraba su capa de maquillaje como la del Hombre de la Masacara de Hierro… sin ofender Virginio todo en buen plan exito… Rebelde estuvo del nabo, prefiero la versión original de Argentina, Rebelde Way por lo menos los protagonistas argentinos si aparentaban ser pubertos…

    • Yo la verdad nunca fui muy fanático de las telenovelas, de vez en cuando las veía, me enteraba de qué iban y después perdía el interés, la única con la que me clavé mucho fue con El Clon, una telenovela brasileña, y más tarde con Las Aparicio, como te dije, pero bueno, se salen mucho, muchísimo de la estructura tradicional de las telenovelas… no crees? saludos.

  1. Pingback: Antropología de una telenovela « Cálamo Currente

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